Empezaba en el menton, recorría mi craneo, bajaba por mi cuello y tocaba cada punto de la espina. Era intermitente. Luego se sentía la expansión. Fue un ciclo interminable de cinco o seis repeticiones. Era eterno. Podría asegurar que fueron 7 siglos hasta que cesó.
Agitado, sudoroso y consternado. Desperté. Todo era un sueño, había sentido mi craneo sucumbir y comprimir su interior. Logré comprender la sensacioón de ser machacado por un puño extraño. Me pareció relajadora, en parte agradable. Liberadora.
Cual linterna alumbrado un callejón desconocido me atacó. Eran las sensaciones de cada uno de aquellos. Todos aquellos, a los cuales había olvidado pero me atacaban diariamente al caminar junto a mi. Comprendí. Regresó la imagen de ser agradable, no tan grotesco como cualquiera imaginaría. No hallaba la razón de tanto reproche. ¿Porqué tanta queja?
Momentaneamente pensé que quizá deseaba ser uno de ellos. Aunque sea no los tendría que soportar y estaría aquejando a alguién como yo; aunque no tanto, ya que ahora comprendía ambas sensaciones. Ser el gato. Ser el ratón. Ser la victima y ser el verdugo. Ser. No ser.
Ambas eran agradables. Podía imaginarme en cada situación ahora. ¿Eso me convertía en algo mejor o peor? Depende que quisiera ser. O mass bien lo que ya era. Observé el reloj. Aún faltaban 43 minutos para despertar. Gire mi cabeza y vi el vaso que reposaba en el buró. Tome un sorbo de agua fresca. Me arropé y volví a dormir.
14 feb 2009
Claridad Mental.
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madmanmau
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2:51 p. m.
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