21 abr 2008

Voyerista cual siquiatra

una botella se estrella en el exterior,
mientras unicamente basura rueda por el piso de la callejuela, tu observas desde el balcon una riña en la esquina
consideras acercarte a sabotear la diversion de los implicados, te abstienes
deseas observar como incrementa el candor de la violencia

no logras explicar cierta atraccion que sientes por observar una pelea,
los humanos muestran sus verdaderas facetas, su verdadera bestia interna; sientes fascinacion por conocer equellas fieras personales
conoces muchas, conoces la tuya, pocas equiparables

al aumentar la violencia, la sinceridad la sigue
ésta sube tanto como la temperatura de la noche disminuye,
piensas que necesitarías unos guantes en caso de ser tu el que estuviera en la calle inmiscuido en el jolgorio y los arrebatos,

el viento ataca cual punzadas tus aticulaciones,
desnudo, caminas sigilosamente hacia el cuarto,
sesgas el cuerpo de aquella sobre la alfombra, recoges del suelo unos pantalones de gimnasio y acaricias su pelo,
te pones un sueter tejido como los que tus abuelos regalaban a todos sus nietos,
te colocas tus pantuflas y sales hacia el balcon de nuevo.
olvidas los guantes

te acomodas en aquel sillon ocre que se encuentra a disposicion,
diriges tu mirada hacia el altercado
le das otro sorbo al licuado de chocolate que tomabas
deseas bajar, añoras salir corriendo, matarias por y al bajar.....abstente,
si aquella despierta y no te halla puede ser la perdición.

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